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miércoles, 22 de febrero de 2012

Siempre es Verano

Siempre he creído que el verano es la mejor estación del año. Hace calor, la ropa es más linda y hay más piel, puedes salir más y los amigos están disponibles con más frecuencia.
Sin embargo, este verano tuvo un poco más que sólo eso. Este verano conviví con mi pareja, no un par de días, no el día entero y luego a dormir cada uno a su casa. Estuvimos un mes viendo los temas de casa: el aseo, la mercadería, el lavado, los horarios de comida, las cuentas… todo.
Si bien había cosas más tediosas que otras, creo que se nos hizo fácil y grata la convivencia; algunas discusiones ilógicas y otras con sentido, pero nada que no se pudiera superar.
Hubo de todo un poco: viajes, panes de auto, carretes, visitas al cine, amigos, piscina, días de aburrimiento, ricas comidas, regalos, trabajo, peluquería, juegos, películas y mil cosas más.

Estoy segura de que eres para mí, eres mi amigo y mi amante, y como las cartas no mienten, la decisión está tomada, ahora sólo queda hablar con quienes hay que conversar.

Salud por un verano intenso… un verano que aún no ha terminado.

jueves, 27 de octubre de 2011

Sale el SOL

Muchas veces me pasó que por las restricciones de mi padre la gente se me iba alejando de a poco. Hubo otros casos en los que se corrían de frentón y no los culpo, pues, quizá yo también habría hecho lo mismo.
Siento que aún me pasa; con 23 años mi papá aún es capaz de alejar a la gente con la que quiero compartir cosas. Independiente de la relación que tenga, siempre está la manera indirecta de hacerlo; con los permisos, las caras, la plata, los comentarios o simplemente su actitud.
Pero si bien esta nota es un desahogo contra el miedo que siempre mi padre ha impartido hacia sus hijas y señora, no puedo dejar de mencionar que el hombre que tengo a mi lado ha superado con creces todos los obstáculos que éste le ha querido poner. No sólo eso, sino también, ha superados los obstáculos que yo le he puesto con respecto al tema; al final del días mis propias trancas y miedos ponen en jaque muchos de nuestros planes. Pero, él, como si nada logra dar vuelta el juego en un rato y hace que seamos los dos del mismo equipo.

Como me dijo hace un rato, el miedo con el que me conoció era el doble al que tengo ahora... ya llegará el momento en que no exista tal y no haya que rendirle cuentas a nadie. Un momento en el que saldremos a donde queramos, con quien queramos y como queramos; con nuestras propias condiciones y sin tener que hacer encargos, méritos o simplemente cuestionarnos cosas mínimas para no tener ningún tipo de problemas o roces que se transformen en una tranca externa que afecte nuestra relación. 


Vamos al sur... y vamos porque queremos.