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jueves, 20 de octubre de 2011

Pasillos y Salas, Salas y Pasillos

Es difícil verlos por los pasillos, cada vez que pasa se me aprieta el corazón y no me queda otra que apretar los dientes, apurar el paso y hacer como que nada ha pasado. Es en esos momentos en los que doy gracias por tener 2 celulares y sobre todo que suenen a cada rato.
Caminando por los pasillos es cuando aparecen, por las salas no hay rastro, HEY... un momento, tengo un ramo de 5to? no lo había visto, creo que la historia en las salas cambiará un poco. Y si hasta ahora había tenido suerte de jugar sólo con uno, a partir de mañana juego con el mas importante. Bueno, al menos son sólo 2 y no 8 como habría podido ser.
Sólo un año, sólo uno. Luego me largo de aquí a vivir mi vida junto al mar y al amor, si es que no se acaba el mundo primero. =)

martes, 12 de julio de 2011

Corre como el viento Tiro al Blanco!

Nunca pensé que te dejaría ir tan fácil, nunca pensé que me ibas a soltar. Recuerdo haber hecho planes para nuestra vejez, en la que tus hijos compartirían con los míos mientras nosotros hablábamos del frío que hace en el sur.
Hoy pienso que quizá sólo eran exteriorizaciones falaces para hacerme un mundo de rosas que no planeabas; la precisión de los hechos no me hicieron sospechar lo irreal del destino que brotaba de tu boca, sólo accedí a creer porque mis deseos superaban a mis sospechas.

Ahora ya ni siquiera existen instancias de té. Cómo podría imaginar esto, de verdad, y aunque todos me lo advirtieron nunca me lo esperé…

Nunca lo terminé (Marzo)… mejor así.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Duerme Negrita

La ultima vez que me sentí así de penca...el punto es que duró más de tres años, consecutivamente.


Te entiendo absolutamente, yo también he pasado por lo que te llevó a tomar esa determinación. A muchos no nos dio el valor para hacerlo, a otros nos dio pero no nos resultó. Tú lo hiciste, terminaste con todo ello que te quitaba el sueño y lograste dormir. Quedamos nosotros aquí, te recordaremos muchas veces y seguiremos sin lograr conciliar el sueño.
Anoche, él dijo que yo no dormía, realmente no dormía; pues, hay cosas que me quitaron el sueño y quizás nunca lo conciliaré.
No duermo desde ese día...ese maldito día.

Duerme tranquila, el cansancio fue devastador.

Marcaste una etapa en mi vida...aún me cuesta creerlo. Suerte.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Mundo cruel, muy cruel. IV parte, parte final.

Cuando terminó su historia, me dolió el alma saber que en la vida pasan cosas como esas, pero más me dolió que le pasen a personas como ella, ella que no le hace daño a nadie, que mira la vida desde el amor mismo, una persona a la que admiro por ser tan bella, inteligente y a la vez tan humilde.
Llegué a mi casa con la ayuda de Sebastián, pues, después de todo lo que me contó no pude dejar de sentirme invadida por un terrible miedo de andar sola por la calle de noche, más por esos barrios. Le conté a mi madre y comenzamos a recordar algunas vivencias de cando éramos niñas, anécdotas que nos marcaron ciertas cosas en las que hoy basamos nuestras vidas, sucesos que nos llevaron a ser amigas. Es por esa razón que decidí buscar las muchas cartas que cuando niñas nos mandábamos, si bien vivíamos al lado no nos veíamos tanto como quisiéramos, ella estudiaba mucho y como era muy activa en colegio siempre tenía cosas que hacer.
Son cartas de niños, se habla de colegio, bailes, niños que nos gustaban y una que otra tontería más, pero para mí en ese momento, era lo máximo, aquello que me hacía vivir.
Adoro tener esas cartas, siempre me hacen recordar aquella amistad tan linda que logramos entablar; cada vez que las leo veo lo madura que era para su edad, lo cariñosa y preocupada, tenía tantas cosas en qué pensar y de todas formas se daba un tiempo para escribirme en un esquela u hoja de cuaderno aquellas palabras que hoy agradezco haber recibido algún día.
Esta vez no será como antes, llevo las cartas al hospital para recordar cosas juntas y dar pie a un contacto permanente con la niña de los ojos especiales.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mundo cruel, muy cruel. III parte

Iba caminando sola por sus barrios, si bien era tarde, uno jamás cree que le pasará algo. Estaba cerca de su casa, de hecho ya casi llegaba, cuando un tipo se puso a caminar tras ella. Naturalmente una camina más rápido esperando sentirse un poco idiota por haberse pasado un rollo de ese tipo, pues, la mayoría de las veces el tipo nunca camina más rápido, pero esta vez no fue el caso, el tipo sí aceleró el paso y corrió tras ella cuando ella lo empezó a hacer. Él fue más rápido, la alcanzó y la haló del pelo hacia un lugar donde no sería fácil visualizar la escena. Por lo mismo ella grita advirtiendo el peligro que se le viene encima y ahí viene el primer puñetazo. Desconcertada mira sus ojos y fue ahí cuando vio una frialdad que jamás vio antes, se preguntaba que le había pasado a ese pobre tipo para que estuviese haciendo algo así. Ella es tan pura que no se preguntaba por qué la golpeaba, no se preguntaba porque la quería llevar, no se preguntaba por qué a ella, ella se preguntaba por la vida de aquel hombre que la estaba maltratando.

Cuando se dio cuenta de que aquel tipo no quería su celular, su billetera o un agarrón loco, sino que en realidad lo que él quería era llevársela quien sabe a dónde o con quién, fue cuando comenzó a gritar descontroladamente otra vez, claro que esta vez mucho más fuerte y constante, si no la ayudaban en ese momento, no sería nunca. Lamentablemente para ella, esos gritos le salvarían la vida, sí, sin embargo también sería el suceso que dio paso a su estadía en el hospital donde yo la vi. El tipo al ver que no se callaba se desesperó y la agarró como en un ring de boxeo en el cual ella no era más que el saco con el que se entrena, pues ella jamás levantaría la mano contra otro ser humano. El tipo arremetía contra su carita de manera brutal, hasta que aparece otro tipo y un taxi. De esta forma el tipo salió caminando del lugar, como si nada hubiese pasado mientras ella sangraba por dentro y tenía su cara levemente desfigurada y adolorida producto de la fractura que le produjo entre el cráneo o la mandíbula. No contento con ello también se la dislocó.

El tipo que llegó a “salvarla” la contuvo un buen rato y mandó a un vagabundo desorbitado que se encontraba en el lugar a que la escoltase al hospital, que para suerte de ella estaba al frente, mientras él iba a buscar al otro tipo para golpearlo. De todas formas la caminata no fue nada fácil para ella, con el shok que tenía más los golpes y la desconcertación a cualquiera le habría dado miedo que te siguiera por la calle un tipo al que no conoces, que está sucio y que más encima huele mal.

El resto de la historia es innecesaria, a fin de cuentas ella llegó a la misma pieza donde estaba mi Vivi, claro que sin atención alguna por varios días.

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Mundo cruel, muy cruel. II parte

Fui a ver a mi amiga linda al hospital, iba asustada porque iba tarde e hice la travesía de la vida para llegar a la hora, no quería llegar atrasada porque ya había fallado el día anterior y se iba a enojar. Llegué con la ayuda de mi primo, y cuando entré estaba mi amiga acostada en la camita con mejor cara que nunca, así que entré contenta mirando las demás caras de la habitación, me detuve dos segundos en una carita hinchada con unos ojos muy particulares, pero seguí mirando, saludé y me senté, fue ahí cuando mi mente paró y dije “Yo a ella la conozco, ella era mi mejor amiga cuando chica. Es la Taty”. Claro que era ella, esos ojos son algo inconfundible, me acerque para preguntarle qué le había pasado, estaba feliz de verla de nuevo, pero no precisamente en el hospital.

Por qué estaba en el hospital, todas las personas de la sala estaban con pijama y conectadas a algún tipo de analgésico, pero ella no, ella estaba vestida, con dolores y con un pañuelo que le tapaba la cara. Crucé un par de palabras con ella, sin ahondar mucho en los detalles de su estancia en aquel lugar mientras seguía compartiendo con la Vivi, más que mal era a ella a quien yo iba a ver. Durante el transcurso de la tarde me fui enterando lo que le pasó, no lo podía creer, cómo a la niña más dulce que he conocido en la historia de la vida le pudo haber pasado una cosa así.

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domingo, 29 de agosto de 2010

Mundo cruel, muy cruel. I parte

Han pasado tantos años.

Cuando niña tenía una amiga incondicional, era tan pequeña pero tan madura para sus cosas, era una chica de bien, inteligente, simpática, matea, lo tenía todo, la admiraba mucho. Jugábamos a la herencia de tía Ágata toda la tarde, armábamos puzles o jugábamos en el piano, quién sabe lo que un niño puede inventar para entretenerse, más con ella que siempre fue la niña más inteligente y creativa que conocí.

Recuero el particular olor de su casa, sus muebles, sus comidas, a sus padres, los juegos, los gritos, todo, wow, han pasado tantos años.

Pero las cosas malas siempre le pasan a la gente buena. Ella era tan inteligente como su padre, un ser brillante, pero le pasó la cuenta y las dejó, a ella, su madre y sus tres hermanas pequeñas. Por cosas de la vida, las cinco mujeres que vivían al lado de mi casa se cambiaron muy lejos de allí, y sin quererlo mi amistad con ella llegó a su fin de manera abrupta, siempre mantuve la esperanza de que la volvería a ver.

Pasaron alrededor de diez años en los que no paré de buscarla, la buscaba por internet, en las guías telefónicas, le preguntaba a los amigos, busqué la casa de su abuela pero nada, así que desistí.

Cuando uno menos busca las cosas es cuando ellas llegan solas, un día, para las elecciones del 2009 me quedé dormida en el auto mientras mi mamá votaba, cuando siento un leve golpeteo en el vidrio que en otra circunstancia jamás me habría despertado, pero ese era especial; miré hacia arriba y vi los ojos más especiales y guardados que tengo en mi memoria, no sabía quién era pero esos ojos me decían que tenía toda una historia con ellos, me reincorporé y la reconocí. ERA ELLA, SIIIII, ERA ELLA. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me bajé del auto con tanta alegría, me dijo que estaba con las hermanas vendiendo unos helados para scout, que la acompañara a saludar. Estaban tan grandes todas, yo las recordaba pequeñitas, a una de ellas la recordaba en brazos recién nacida. Nos dimos los teléfonos y me contó que estudiábamos lo mismo y que estábamos al lado, intentamos proponer no perder el contacto y me fui muy contenta a casa. Todo esto no duró más de cinco minutos, pero me sentí como creí que se sentían las personas cuando se reencontraban en el “venga conmigo”.

Sin embargo no duró mucho mi idea de mantener el contacto, no la volví a ver y no supe más de ella, hasta ayer.

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martes, 20 de julio de 2010

Linda canción

Viendo cosas que no hay que ver, revisando cosas que no hay que revisar. Intentando decir lo que no hay que decir, intentando hablar con quien no desea escuchar. Buscando recuerdos donde no los hay. Eso es un problema. No se ve huella en aquel lugar donde tantas veces caminaste. Cómo pudo haber pasado tan desapercibido, se supone que al menos una fracción de océano debería inundarte. Arena, simplemente arena, olvidé que sube la marea, nunca pensé que tanto como para cubrir todo el lugar.

Impresionante.

Toma tu guitarra y olvídate de todo, pero no toques mis canciones, no las mías… y menos con ella. Suerte en tu viaje…mentira.